No viajamos para escapar de la vida, viajamos para que la vida no se nos escape

Estoy en la edad en que viajar me hace feliz. No es la cantidad de países que conoces, viajar es descubrir la pasión que tienes por cosas que no sabías que existían, es transformarte y llegar a casa con recuerdos e ideas que puedes poner en marcha

 

1.-Vives de acuerdo a lo que tú crees, no a lo que otros piensan

“Deberías tener una familia” “A tu edad yo y tenía una casa” “Si sigues así, nunca vas a tener pareja” 

Una cosa es lo que esperan de ti y otra lo que tú quieres para ti. No hay respuestas buenas o malas, simplemente sigue lo que tú crees. No es ser rebelde, es hacerte cargo de las decisiones que tomes en tu vida. Viajar te vuelve responsable 

2.-No vayas ahí por qué es peligroso

Seas hombre o mujer en un país nuevo te hace sentir vulnerable. Es cierto que hay países que son más peligrosos que otros, pero en general si vives en América Latina sabes como cuidarte de estafas, robos y todo aquello que sucede en la cotidianidad. Cada vez que viajes, hazlo sin miedo, pero toma las mismas precauciones que en tu ciudad de origen. 

 

 

3. La soledad puede ser independencia.

Nos avergüenza tanto estar solos que no lo reconocemos. La gente que viaja lo hace por que quiere descubrir y aprende a vivir consigo mismo. Todos necesitamos amigos, los viajes te fuerzan a ir más allá para conocer a otros. No te preocupes si estás solo…hay mucha gente en el mundo que está igual y te está buscando. 

4. El cambio es hermoso.

Una de las cosas que más me costó trabajo aprender fue saber cómo adaptarse ante los cambios. A nadie le gustan los imprevistos y las cosas que se salen de nuestro control. Cuando viajas podría decir que aprendes a disfrutarlas y sacarles provecho. Te vuelves flexible y menos controlador. 

 

 

5. Apreciar las cosas pequeñas.

No es cuánto tienes en los bolsillos lo que te hace rico. La verdadera felicidad está en lo que tienes en casa: mascotas, una cama, un techo, comida caliente, una familia que te ama y una ciudad que es tuya. Eso es lo más bonito de los viajes…

6. Nunca seré el mismo.

Cuando sales, te das cuenta que el mundo es tan grande que solamente eres uno más entre millones de personas y los viajes te vuelven humilde sin que lo notes. Mucha gente no sabe cómo explicarlo, solamente saben que al volver ya no son los mismos. 

 

 

7. Cómo ser de mente abierta.

Las cosas que ves en tu ciudad o en tu país son diametralmente opuestas del otro lado del planeta; es más… en tu país hay zonas con tradiciones y culturas diferentes a la tuya. Cuando sales y miras lo que hay absorbes lo que te gusta y en lo que crees. 

8. Me gusto ahora.

Aprendes a aceptar que tienes piernas grandes o cabello rizado o cualquier cosa que antes no te gustaba. Eso es lo que te hace único entre tantos millones de personas. 

9. Quiénes son realmente mis amigos.

Me he ido de viaje tantas veces que he dejado que la vida siga su curso y con ella los amigos. Algunas veces los que creías tus mejores amigos crecen en líneas paralelas y poco importa lo que hagas de ti. Aunque en un principio suele ser triste, lo importante es lo que hagas de ti. Los amigos que encuentres en tus viajes te darán un apoyo diferente por que ellos comparten tu estilo de vida.

 

 

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Ahora que ya lo sabes, es momento de salir, descubrir el mundo y compartir este conocimiento con otros. 

 

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