Mujer de 84 años lleva 4 años viajando con voluntariados: “Yo no me quedo quieta”

Una mujer cordobesa de 84 años viaja por el mundo gracias a los voluntariados. Viaja sola y enfocada en cumplir sus sueños: una inspiración para todos

 

Viaja con voluntariados

Elva, una mujer argentina de 84 años, ha logrado cumplir su sueño de recorrer gran parte de su país y Europa gracias a distintos voluntariados. Se ha ganado el apodo de “la abuela viajera” por su pasión por viajar sola desde el año 2018.

Con una energía envidiable, Elva ha desafiado la creencia de que viajar es solo para jóvenes y ha visitado varios lugares del mundo. Incluso, a los 80 años, recorrió Europa sola.

 

 

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A pesar de las posibles barreras, como la edad y la viudez, Elva no se detiene y su vocabulario no incluye frases como “ya estoy grande para eso” o “ya se me pasó el tren”. Como maestra y costurera jubilada, decidió dedicar su tiempo y recursos para cumplir su sueño de viajar.

 

“El primer consejo es que no tengan miedo. Algunas amigas me dicen que estoy loca, pero yo les digo que ya somos grandes para tenerle miedo al cuco. Que la edad y algún dolor no sean puertas que se cierran. Yo no me quedo quieta, ese es el alimento de todos los días. No se desanimen, la vida y la vejez, aprovechándolas, son preciosas”.

 

 

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Impulsa que otras personas viajen

Elva ha animado a través de las redes sociales a todos aquellos que quieran vivir viajando a vencer los estereotipos y a atraverse, asegurando que “nunca se es grande para cumplir un sueño”. Además, destaca la importancia de motivarse para disfrutar cosas nuevas y compartir con personas.

 

Elva siempre soñó con viajar, pero no pudo hacerlo debido a problemas económicos y a sus responsabilidades familiares. Sin embargo, cuando su marido falleció, se dio cuenta de que tenía la oportunidad de cumplir su sueño. A pesar de ser una docente jubilada que se gana la vida cosiendo, Elva encontró una manera de viajar que se adaptaba a sus necesidades y limitaciones.

 

 

¿Cómo viaja tanto?

Un día, una de sus nietas que vive en Italia la invitó a visitarla en Europa, pero Elva no podía permitirse el costo del viaje. Su nieta le sugirió que intentara hacer un voluntariado y le pidió que escribiera unas pocas oraciones acerca de su vida. Elva escribió que era una maestra jubilada, que tenía un pequeño taller de costura y que hacía trabajo voluntario en un hospital. A partir de esa descripción, Elva recibió varias ofertas para hacer un voluntariado en Europa.

 

Finalmente, aceptó un puesto en Brighton, Inglaterra, donde una familia la invitó a enseñar a una niña de 12 años a coser. La niña era una excelente alumna que también estudiaba violín y bailaba ballet, y quería aprender costura. Elva le enseñó a coser y practicaron con ropa para muñecas. A cambio de su ayuda, la familia de la niña no le permitió pagar por nada, ni siquiera por la comida o el alojamiento. Además, la llevaron a recorrer la ciudad y a disfrutar de otras experiencias.

 

 

Siempre buscando la oportunidad

Desde entonces, Elva ha viajado a muchos lugares del mundo de forma poco convencional. No tiene un itinerario fijo, sino que espera a que aparezcan oportunidades para viajar. Cuando necesita dinero, trabaja en su taller de costura o como voluntaria en un hospital. A pesar de tener una vida ocupada, siempre encuentra tiempo para viajar y disfrutar de nuevas experiencias.

 

Recientemente, un joven norteamericano que había conocido en Palma de Mallorca la invitó a tomar un café en Mendoza, Argentina. Elva le dijo que no podía pagar un viaje a Mendoza solo para tomar un café. Sin embargo, el joven insistió y le envió los pasajes de ida y vuelta a Córdoba, donde vive Elva, así como el alquiler de una casa y un coche para que pudiera disfrutar de su estadía. Durante una semana, Elva vivió como una reina en una casa de montaña que parecía sacada de un cuento de hadas. El joven y su novia la llevaron a escalar montañas, a pasear en tren y en barco, y le hicieron sentir como en casa.

 

 

¿Cuál es su consejo para viajar?

Elva recomienda a otras personas mayores que no tengan miedo de viajar y de vivir nuevas experiencias. Les aconseja que no se desanimen y que aprovechen la vida y la vejez al máximo. Según ella, la vida es hermosa si se la aprovecha bien.

La historia de Elva demuestra que nunca es demasiado tarde para cumplir nuestros sueños y que siempre hay formas de hacerlo, incluso si nuestras circunstancias no parecen favorables. A través de su historia, nos recuerda que la creatividad, la determinación y la disposición para aceptar el cambio y sobre todo comenzar a movernos: jamás es tarde para empezar a viajar.

 

 

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